sábado, 25 de mayo de 2013

Uno fueron para siempre.

Esta es la historia de alguien que por casualidad conoció lo que era amar.
Todo empezó cuando de lejos vio a aquella persona que para los demás era alguien más, pero para el protagonista de la historia, era especial.
Cada vez que veía aquellos ojos su vida se iluminaba, cada vez que pasaba por su lado, su perfume inundaba aquellos segundo con olores indescriptibles. Tal era el encanto de aquel personaje que sin conocer nada de su vida llegó a quererle tanto que terminó enamorándose de alguien totalmente desconocido.
Le escribió cartas. Le envió regalos. Le invitó a salir. Inventó un mundo perfecto para los dos.
Pensó en cada momento inolvidable que pasarían juntos, cada segundo sería especial. Se harían solo uno. Uno serían para siempre.
Él estuvo años sin decir nada. Años de silencio.
Con el tiempo, dejaron de verse, pero su amor seguía en su corazón intacto.
Con el paso de los años, cada uno por su camino hicieron vidas totalmente diferentes. Cumplieron sus sueños, pero él seguía pensando en ella.
Ella no fue afortunada en el amor, pues le hicieron bastante daño; mientras, él cambió y tuvo bastantes amores.
Un día, paseaba él por el parque como de costumbre. Y allí estaba ella, en un banco sola. Estaba cabizbaja, con lágrimas en los ojos. Él al reconocerla de lejos se acercó y le preguntó que era lo que le pasaba para que estuviese de aquella forma. Ella lo miró a los ojos y sin mediar palabra se lanzó a su cuello en busca de un abrazo amigo.
Estuvieron hablando y poniéndose al día sobre sus respectivas vidas.
Recordando años anteriores, él le confesó su amor. Ella se quedó atónita, pues sentía lo mismo pero nunca se atrevió a decir nada. Entonces, de aquellos sentimientos guardados durante años, surgió el beso que ambos esperaron toda la vida.
De este modo, todo lo imaginado antaño, los momentos que tantos deseaban pasar juntos se hicieron realidad.
Se harían solo uno. Uno fueron para siempre
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